martes, 15 de marzo de 2016

Politiqueo

Se les llena la boca diciendo que trabajan para nosotros, que son trabajadores del pueblo que trabajan por y para él. Y no hablo de un partido X en concreto, no estoy hablando de defender unos valores más o menos conservadores o una tradición o bandera. De lo que hablo es de tener dignidad, de saber cual es el lugar de cada uno en cada momento. No vale el asegurar que no se sabía nada, que no se estaba al corriente de las facturas. No vale decir que cómo no iban a aceptarse regalos hechos con la mejor intención, o cómo iban a ignorarse invitaciones a los sitios más lujosos.
De lo que hablo es de ser más humanos, sin contar con la parte egoísta del ser, y recordar que de su trabajo depende la vida del resto de ciudadanos para los que dicen trabajar. Recordar que cada euro que se apropian indevidamente (no usemos el término robar, podríamos agredirles) es una agresión directa a la economía de un país, municipio o ciudad. Países, municipios y ciudades donde habitan personas que dependen, en cierto modo, de sus decisiones. Y lo fácil es vivir en la abundancia, porque mientras no sea mi familia la que no tiene qué comer o cómo acceder a los estudios todo va bien. Porque qué bonito es un "Lo siento, no volverá a ocurrir", pero mientras yo comía en restaurantes de cinco tenedores había gente buscando comida en un contenedor. Que claro está, ser político es un trabajo como otro cualquiera, y hay que cobrar por él, pero no es necesario que el sueldo sea desorbitado, ni que los viajes familiares se incluyan en el presupuesto del ayuntamiento, y creo que los trajes tampoco cuentan como uniforme laboral. Además, decidme cuantos carteros, profesores o enfermeros pueden no acudir a su puesto de trabajo porque tienen que ir a la peluquería, o cuantos abogados conocéis a los que su empresa les pague 3000 euros al mes si tras despedirlos no encuentran trabajo. 
A las personas lo que nos gusta son los desfiles de moda, no los paseos hasta la puerta del juzgado. Nos gusta tener un representante que no de vergüenza y sea capaz de componer dos frases seguidas con sentido. Nos gusta que quien está al mando de nuestras ciudades pueda aguantar más de tres minutos sin un copazo en la mano. Y lo que más nos gusta es que no nos engañen, aunque no lo parezca por los resultados electorales. 

miércoles, 9 de marzo de 2016

Ella

Todo el mundo me dice que la mire, que es buena para mi. Que alguien que aún teniendo esa fachada es tan dulce por dentro solo puede aportarme cosas buenas. Me dicen que la escuche y la mime de vez en cuando. Que aunque yo no lo sepa me quiere mucho y todo lo que hace es por ayudarme. No entienden cómo es posible que yo no lo vea, y no lo dicen, pero yo se que piensan que estoy loca. No paran de recordarme que siempre ha estado ahí y siempre estará, y que por mucho que intente librarme de ella nunca me dejará sola. La verdad es que yo a veces le tengo un poco de miedo, y además no consigo ver todo eso que dicen que tiene que es tan bueno. Intento observarla desde la distancia, pero me es imposible, estamos tan unidas que nuestras costillas se enredan y las respiraciones son una. Todos dicen que solo con su sonrisa conseguiría calmar huracanes, y que aunque no quiera verlo, es quien más me quiere en este mundo. Me han repetido mil y una veces que nunca la abandone, porque todo lo que le pase repercutirá en mi también, y que si pienso que ignorarla es la mejor opción, estoy muy equivocada.
No conseguía ver nada de esto hasta que un día me la encontré de frente, en el espejo, y entonces lo vi (me vi).

martes, 19 de enero de 2016

Lo que está muerto no puede morir

Nada ni nadie puede hacer daño cuando solo quedan los trozos de cristal rotos que alguien no recogió la noche anterior. Mucha fiesta y poco aguante, pensarán algunos. Pero entre cortarme mil veces o no recogerme tengo que decir que el olor a sangre no está tan mal, y que el reflejo en mis pupilas del agua teñida de rojo hasta me da un toque interesante.
Y claro que prefiero las rosas secas en botellas vacías (y enteras), pero que si tengo que volver a derramarme, quizá sea la última vez (y lo de jugar a la ruleta rusa prefiero dejárselo a los profesionales). Que cuando se rompe el primer pedazo, igual corta a alguien por accidente, pero en el momento en el que solo quedan un par de trozos medio resquebrajados, para ese momento, ya no queda nadie. Todos han aprendido la lección y se han ido tan lejos como han podido. O se han quedado todo lo cerca que han sabido fingir. 
Dejemos la falsa modestia a un lado y admitamos que no somos tan perfectos como pretendemos hacer creer. Si vas a recoger los cristales, córtate tan profundo que nadie pueda ponerlo en duda, pero si pretendes solo esconderlos debajo de la alfombra, ten cuidado y no vuelvas a andar descalzo. 

miércoles, 6 de enero de 2016

Magia

Empiezo a pesar que el café de las 20:43 no ha sido una buena idea y me pregunto en qué momento decidí dejar de creer en la magia. Y no estoy hablando de los cuentos de hadas, ni de que alguien mate dragones por mi. Hablo de la magia de los magos, la magia que nos hace volver a creer en que todo es posible. La cara de sorpresa cuando en tus narices hacen aparecer o desaparecer algo, la sensación de poder volver a confiar en que nada depende de ti. Hay magia en las pequeñas cosas, magia en que alguien te regale un rosa, o te robe un beso. Magia en cosas tan simples como la sonrisa de un niño, o el llanto de un bebe recién nacido. 
Y no consigo recordar en qué momento decidí dejar de creer en todo eso. Cómo, cuándo y por qué la magia salió de mi vida sin pedir permiso. Empecé a encontrar la magia en otros lugares, como mi entrepierna o el fondo de una cerveza, pero ya no era igual, porque todo se reducía a aquello que podía ver, oler o tocar.
He vuelto a creer en la magia de las pequeñas cosas, vuelvo a tener ilusión, pero aún así llegará el día en que la gente sonría a la lluvia. Y al gris.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Tres

El amor verdadero no existe. Y las caras bonitas tampoco, bueno, a medias. A las 19:31 de un martes me atrevo a decir que las caras bonitas son mitad maquillaje mitad sugestión y que nadie nunca jamás te va a querer por encima de sus posibilidades. Ni de las tuyas.
Nunca, nunca, nunca. 
Alguien me dijo una vez que si las cosas son tres veces siempre son buenas, el tres es el número de la suerte. Y si te pones a pensar, tres son los Reyes Magos, al igual que los cerditos. Hay tres colores primarios y hay que hacer tres cosas antes de morir: escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo. Pero nunca tres denegaciones a una beca serán buenas, ni tres intoxicaciones por lactosa. No le desearías tres resacas ni a tu peor enemigo, y tres imbéciles dándote por culo son más que suficientes.
Realmente ni si quiera las personas amables existen. "Somos buenas personas por naturaleza", y una mierda. Que alguien me diga donde se escondieron todas las buenas personas que llevamos dentro durante el holocausto nazi, o durante los bombardeos a Hiroshima. Dónde estaba la buena gente cuando alguien decidió que era buena idea discriminar a alguien por su raza, sexo o religión (uy mira, también son tres).
Somos un 33% de falta de amor, un 33% de chapa y pintura y un 33% de falsa cortesía. Y  la verdad es que me niego a pensar que me hace falta alguien para completarme, yo el 1% restante lo lleno con mala ostia y canciones de Fangoria. 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Agujetas en las alas y 34 razones para seguir volando

No quiero que las tonterías me dejen sin disfrutar, no quiero que me corten las alas y no me dejen volar, que podrán evitar que duerma, pero nunca que deje de soñar. Entre el abismo de mis ojos y la superficie de mi sonrisa, solo están mis ganas de seguir, que cada vez son más fuertes y dependen menos de ti. Tengo motivos de sobra para seguir volando:

1. Estoy viva.
2. Tengo una familia que me espera en casa todos los días.
3. Hay gente que se preocupa por mi.
4. Tengo gente por la que merece la pena llorar.
5. Estoy estudiando algo que me gusta.
6. Voy a estudiar algo que me gusta más aún.
7. Mi grupo favorito saca disco en 51 días.
8. Nada es permanente.
9. Me quedan miles de sitios donde viajar.
10.Me quedan demasiadas cosas por decir.
11.Puede que me vaya a Punta Cana en febrero.
12.Tengo la mejor hermana del mundo.
13.Solo decimos adiós con palabras.
14.Tengo gafas nuevas.
15.Hay un galgo esperando a que lo adopte y lo llame Socio.
16.Me quiero más que nunca.
17.Rendirse ya no es una opción.
18.Puedo ver mi película favorita todas las veces que quiera.
19.Me quedan mil y un libros que leer.
20.Porque quizá en algún momento le salve la vida a alguien.
21.Tengo que aprender a tocar algún instrumento.
22.Por seguir oliendo la tierra mojada después de que haya llovido.
23.He de saltar en paracaídas.
24.Tengo que seguir bebiendo cerveza con la gente que me importa.
25.Me quedan muchos conciertos a los que ir.
26.Tengo que aprender a conducir.
27.He de viajar con Médicos sin Fronteras.
28.Aún no he visitado suficientes museos.
29.Quiero seguir equivocándome.
30.El pan recién hecho.
31.Me quedan cientos de cosas por aprender.
32.He de seguir llorando por las cosas que me importan.
33.Me quedan muchos festivales a los que ir.
34.Jamás conseguiré nada si no lo intento.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Prefiero

Prefiero tocarte el culo que tocar el cielo, idiota. Prefiero las pizzas de borde fino y el queso bien fundido. Prefiero los calcetines negros. Prefiero la leche fría y el agua siempre del tiempo. Prefiero pensar que puedo con todo aunque no sea así. Prefiero estar sola los domingos por la tarde. Prefiero el amor que no duele. Prefiero el nesquik y la nutella. Prefiero los días soleados y las tardes lluviosas. Prefiero la ropa negra a la ropa blanca. Prefiero la comedia, romántica a ser posible. Prefiero una hora a tu lado que mil y una con Alaska. Prefiero llevar las uñas pintadas. Prefiero el rímel transparente. Prefiero ser mía y de nadie más y elegir yo las marcas de mi piel. Prefiero la música en castellano. Prefiero los libros largos y sin adaptación cinematográfica. Prefiero ser libre y nunca sumisa. Prefiero luchar por mis derechos y mis deberes. Prefiero ser alguien, pero no serlo todo. Prefiero las margaritas. Prefiero que me regalen llaveros. Prefiero tantas cosas que no esta bien visto preferir. 
Prefiero que no me mates, aunque sea por amor. Las prefiero vivas, y nunca marcadas. El capitalismo nos explota. El machismo nos mata.